La obesidad es una enfermedad muy gorda

 ¿Qué es la obesidad?

La obesidad es una enfermedad no transmisible que a los profesionales sanitarios nos preocupa. Los casos de obesidad aumentan cada año, lo que desemboca en un pronunciado interés, por parte de la sanidad pública, en frenar esta tendencia.

La obesidad se define como un peso corporal mayor del que se considera saludable, acompañado de una acumulación anormal o excesiva de grasa en el organismo que puede ser perjudicial para la salud.

El verdadero riesgo está en la acumulación de grasa visceral (órganos, arterias y venas) que deteriora nuestros sistemas corporales, alterando sus funciones vitales.

¿Cómo se si soy obeso?

Para saber si una persona padece obesidad, uno de los indicadores que se utiliza es el IMC (Índice de Masa Corporal).

El IMC es una sencilla ecuación [IMC = Peso (en Kilogramos) / Altura² (en metros)] que nos permite determinar, de manera aproximada, en qué estado corporal se encuentra una persona, para ello basta con conocer el peso en kg y la altura en metros. La OMS dice que un IMC entre 22 y 23 está asociado a una mayor esperanza de vida

Una persona es considerada obesa a partir de 30 kg/m2. Este índice en muchos casos no es suficiente, por lo que se precisa de un estudio antropométrico. Mediante la medición de pliegues de grasa, perímetros corporales y anchura de los huesos, la determinación del estado del paciente es mucho más precisa.

Además, actualmente se usan básculas de impedancia bioeléctrica, que nos dicen que parte del peso es masa magra y que parte masa grasa. Podemos ver muchas de estas basculas en gimnasios y farmacias, hay que conocer que no son infalibles, si una persona bebe agua antes de medirse, la maquina determinara que tenemos menos grasa de la real, debido a que la corriente eléctrica circula por la parte acuosa. Cuanto más cantidad de agua se tiene en el cuerpo, mejor es conducida la corriente, por lo que detecta que hay mas masa magra, que es la que contiene la parte hídrica.

¿A qué es debida la obesidad?

La obesidad es producto de una alteración en el balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas.

Se consume mucho más de lo que se gasta. Se dan en paralelo dos situaciones que generan el aumento de problemas y desbalances en tal sentido:

  • Un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares simples pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros micronutrientes;
  • Un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.

A menudo los cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación. Todo se agrava en algunos casos por factor genético, problemas de salud, medicinas, factores de inestabilidad emocional, habito tabáquico, edad avanzada y falta de sueño.

¿Qué conlleva para la salud padecer obesidad?

Ser obeso conlleva el riesgo de presentar muchos problemas de salud. Cuanta más grasa corporal y más peso se tenga, más probabilidades se tendrá de sufrir las siguientes patologías y trastornos:

  • Enfermedad de las arterias coronarias (ateroesclerosis y estenosis)
  • Presión arterial alta
  • Diabetes de tipo 2
  • Cálculos en la vesícula
  • Problemas respiratorios
  • Ciertos tipos de cáncer

La principal causa de muerte a nivel mundial son las enfermedades cardiovasculares. Entre la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares, se produjeron en 2012, 14´1 millones de defunciones en el mundo. (1)

¿Cómo se ha de tratar la obesidad?

Para luchar contra la obesidad, en el plano individual, las personas pueden optar por:

  • Limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares;
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; y
  • realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).

La responsabilidad individual solo puede tener pleno efecto si las personas tienen acceso a un modo de vida sano. Por consiguiente, en el plano social, es importante ayudar a las personas a seguir las recomendaciones mencionadas. Lo mejor es ponerse en manos de un graduado universitario en nutrición humana y dietética o, en su defecto, cualquier otro profesional sanitario que pueda ayudar.

 

(1) http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs310/es/