Fresa

Introducción

Le ha llegado el turno a una de las frutas más apreciadas por niños y adultos.

La fresa es una fruta del bosque, es decir, una pequeña baya comestible que tradicionalmente no se cultivaba sino que se recolectaba de arbustos silvestres.

En la época medieval, los bosques que se hallaban en los terrenos de un señor feudal, podían ser recolectados por los campesinos para explotación de las frutas del bosque que allí crecían, pero a cambio, se le debía pagar una cantidad monetaria al señor por tomarlas.

En la actualidad, el cultivo de la fresa se realiza por interés gastronómico, pues se emplea en repostería como ingrediente en muchas preparaciones (dulces, pasteles y tartas), así como para elaborar productos de carácter recreativo para el paladar, como helados, mermeladas, zumos, licuados, smoothies, batidos… por dar algunos ejemplos.

Se caracteriza por un sabor agradable ligeramente ácido y dulce. Con una textura carnosa y un color rojo vivaz que destaca como colorante.

Valor nutricional

La fresa es considerada una fruta con una carga glucémica baja, pues tiene un índice de valor 40, lo que significa que es más que recomendable para personas diabéticas.

A nivel energético, aporta entre 30 y 40 Kcal por cada 100 g de producto. Una ración recomendada son 8 fresas medianas, con un peso aproximado de 150 g, lo que en aporte significa entre 45 y 60 Kcal.

Estos datos denotan que la fresa es una fruta del bosque adecuada para regímenes dietéticos, aportan variedad a nuestras tomas y placer organoléptico que mejora la adhesión a una nueva dieta pautada.

El aporte de carbohidratos es bajo-moderado para la familia a la que pertenece, con cerca de los 8 g, de los cuales la mitad son azúcares.

Apenas contiene grasa o proteínas.

Aporte de fibra bajo, 2 g.

Destaca en micronutrientes el aporte de Vitamina C, pues una ración nos acerca al total del requerido diario para una persona sana promedio, y Manganeso, de importancia biológica para el sistema inmunitario y la formación de enzimas que catalizan procesos antioxidantes, metabólicos, desarrollo óseo y curación de heridas junto a efecto antimicrobiano.

Fresas caseras

Dado que las fresas tienen una concentración de azúcares baja, el sabor dulce no predomina, pues el ácido o agrio resalta por encima de él, debido a ello, se suele adicionar azúcar a las fresas.

Esta práctica está totalmente desaconsejada, de requerir un sabor más dulce podemos usar alternativas menos insalubres como la estévia o edulcorante artificial líquido (este último menos recomendable).

Lo mejor es disfrutar la fresa tal cual es, cuanto más madura más dulce… por lo que el mejor método para endulzar una fresa es consumirla en su punto óptimo de maduración. No hay que añadirle azúcar, hay que añadirle tiempo…

Es muy típico preparar fresas junto a productos lácteos, destacando por tradición el uso de nata montada, este producto eleva mucho las calorías del plato, pues adiciona grandes cantidades de azúcar y grasa, además saturada.

En caso de querer fresas con un producto lácteo, es preferible el yogur natural sin azúcar o edulcorado con algún sustituto de él.

 

PÓDCAST: Aragón Radio

PROGRAMA: “Escúchate” del martes 26 de mayo de 2020

NUTRICIÓN: La fresa.

LUIS GARCÍA RIOJA

 

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