Dulce Navidad

Se respira aire navideño.

Las calles se visten de luces y adornos, los villancicos resuenan en varios establecimientos comerciales y ya hay muchos que han montado el árbol y el belén.

La navidad es momento de disfrutar con nuestros seres queridos. Los ingredientes para una buena velada son sencillos, buena compañía y buenos alimentos.

Hoy hablaremos de aquellos productos reservados para el final, para los que, en muchas ocasiones, es difícil hacerles hueco en nuestro estomago después de las copiosas comidas.

Estamos hablando de los dulces típicos de estas fechas, nada justificaría su ausencia en el momento del postre, además, con un poquito tenemos suficiente para poder disfrutarlos.

Es curioso, como los típicos dulces de navidad, siendo esta una festividad cristiana en la que se ensalza la figura de Jesús desde su nacimiento, son de origen árabe, proceden de una cultura más bien musulmana. Lo bonito es pensar que este hecho simboliza la tolerancia, el respeto y la influencia entre dos pueblos que convivieron en un mismo territorio y que compartieron muchas cosas buenas. La navidad pretende promulgar estos y otros valores humanos.

Los 7 dulces típicos navideños

A continuación, vamos a exponer los dulces que nunca faltan en nuestras celebraciones navideñas, hemos elegido los siete más representativos, el porqué de esa cifra es el carácter sagrado que dota el cristianismo a este número.

El primero de nuestra selecta lista es el turrón. Hay muchas presentaciones que se hacen de él, de nata y nueces, chocolate con frutos secos, chocolate con cereales, tres chocolates, praliné, yema tostada… pero los más consumidos y populares son el turrón duro o de Alicante y el turrón blando o de Jijona.

El turrón duro se elabora con miel, azúcar, almendras, huevo y obleas, estas últimas le dan el carácter eclesiástico propicio para estas fechas.  Se data su origen en la península arábiga y se hereda en España durante el reinado musulmán de Al-Ándalus. El valor energético de este productos es muy alto dada la elevada cantidad de azúcar que contiene y la presencia de grasa aportada por las almendras. 100 gramos aportan unas 500 kcal. Cuidado con los dientes, tanto por la textura dura como por la cantidad de azúcar que favorece la aparición de caries.

El turrón blando, para dentaduras más sensibles, contiene los mismos ingredientes pero el método de elaboración varía, el secreto está en el punto de cocción y el uso de un buen molde. El valor energético es similar al del turrón duro.

Aragón también tiene su propio turrón, el guirlache, que introduce en la receta las semillas de anís, el aceite y apuesta por la caramelización del azúcar. Delicioso.

Le toca el turno al mazapán, otro producto con una fuerte influencia árabe. En Toledo se consume todo el año. En la actualidad se opta por una presentación atractiva dando forma a la masa, confiriéndole la figura de adornos con motivos navideños. El mazapán de Soto (en la Rioja) se ha convertido en un producto con identidad propia y receta con marcado estilo árabe. Los ingredientes principales son agua, azúcar, almendra molida y huevo. Por cada 100 gramos aporta entre 400 y 450 kcal.

Nuestro tercer invitado es el polvorón. Es una pequeña torta de manteca de cerdo, harina de trigo tostada, almendra molida y azúcar. Tiene una textura característica y al morder se disgrega en la boca, como si de polvo se tratase, de ahí su nombre. La alta presencia de grasa saturada y azúcar eleva las calorías a entre 500 y 550 kcal. por cada 100 gramos de producto.

De parecida composición, pero distinto en apariencia y sabor, tenemos en nuestras mesas los mantecados. En este caso se le añade a los ingredientes del polvorón azúcar glaseado, canela y, en ocasiones, semillas de sésamo o amapola. Son altamente energéticos, como los polvorones, la grasa de cerdo y el azúcar elevan mucho las calorías (la almendra también).

Existe una famosa variante en la que se añaden láminas de hojaldre, la cual se denomina hojaldrina.

Los roscos de vino son nuestro quinto elegido. Galletas con forma de rosquilla y una pequeña cantidad de vino dulce (moscatel) y frutos secos. Una vez terminados, tras freírlos, se suelen cubrir con azúcar glass.

En esta ocasión, damos paso al elemento decorativo comestible que rellena nuestras bandejas navideñas, las peladillas. Fundamentalmente, son almendras confitadas con azúcar. Se dice que su origen es antiquísimo, en la época grecorromana, no se había descubierto aun el azúcar, se envolvían con miel y harina. Tal y como las conocemos actualmente, son originarias de Valencia. Estas también se usan como regalo en los bautizos. De color blanco característico, también se pueden encontrar de colores diversos al tintarse con colorante alimenticio.

Por último, no podía faltar nuestro Roscón de Reyes. Un bollo de masa dulce en forma de rosca adornado con frutas escarchadas y rellenos de nata montada, crema, chocolate, trufa o moca. En su interior puede haber una sorpresa o la tradicional haba, señal de que le toca pagarlo a aquel que lo encuentra. Ésta costumbre se remonta a la fiestas de esclavos de la época romana, se celebraba el final de los trabajos del campo con unas tortas redondas que escondían un haba seca. Este producto marca el final de las navidades y suele ser lo último que se consume antes de que empiecen los remordimientos y el inicio de las medidas propuestas para el nuevo año de cara a cuidar nuestra salud alimentaria.

Advertencia: La mayoría de productos tradicionales están exentos de aceite de palma, no así los de marcado carácter industrial, procedentes de marcas regentadas por empresas multinacionales. Consume dulces en pequeñas cantidades dado su alto valor energético.

PODCAST: Aragón Radio

PROGRAMA: “Escúchate” del martes 4 de diciembre de 2018

NUTRICIÓN: Los dulces en Navidad.

LUIS GARCÍA RIOJA

 

 

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