Alimentación en la edad avanzada

En la vida, cuerpo solo tenemos uno. El paso del tiempo no perdona, por lo que hay que cuidarse para llegar a una edad avanzada con la mejor calidad de vida y sensación de bienestar posible.

Nos referimos con edad avanzada al grupo poblacional a partir de los 65 años.
Se les considera un grupo de riesgo de sufrir malnutrición y deshidratación porque
las capacidades para regular los procesos relacionados con la ingesta de alimentos se ven disminuidas.
Tienen una alta prevalencia de enfermedades crónicas. En este caso se produce un círculo vicioso: la enfermedad produce malnutrición que agrava la situación patológica y esta a su vez empeora el estado nutricional.

El acto de alimentarse de una manera correcta es más complejo de lo que parece, en él se contempla que el alimento debe ser elegido de una manera consciente y razonada además de que conlleva una preparación antes de ser ingerido. En muchos casos, este grupo población carece de las suficientes facultades para que estos procesos se den correctamente.

Padecer deshidratación es común debido a que se produce una disminución de la sensación de sed, el agua corporal desciende pasando de un 75% en adultos a un 50% de volumen corporal total y disminuye la capacidad para retener orina.

Necesidades nutricionales especiales

El paso del tiempo es inexorable, el cuerpo cambia y se deteriora, por ello hay que renovar y reponer las partes dañadas:

  • Se produce pérdida de masa ósea, acompañado de osteoporosis, por lo que el consumo de calcio y vitamina D para fijarlo cobra mucha importancia.
  • Se produce pérdida de masa muscular, colágeno y elastina. Se necesita aportar buena cantidad de proteínas de alto valor biológico (carne de ave, clara de huevo y pescado), además de vitamina C para frenar el desgaste de colágeno y sintetizar nuevo (se pierde capacidad con los años).
  • Metabolismo de la glucosa alterado y aumento de los niveles de glucosa en sangre. Se ha de controlar la cantidad de hidratos de carbono y restringir el azúcar. Riego de padecer diabetes.
  • Se reduce el metabolismo de lípidos, aumenta las reservas de grasa. Hay que controlar las calorías a consumir. Riesgo de padecer obesidad y dislipemias.
  • Es común la hipertensión, por lo que se ha de evitar o excluir la sal de la dieta.
  • La carencia de vitamina B6 (piridoxina), B9 (acido fólico) y zinc, es una deficiencia muy recurrente, que en la gran parte de los casos necesitara ser suplementada.

A todo esto hay que sumarle que la perdida de gusto y olfato resta ganas de comer, en muchos casos, no se siente apetito, porque los centros cerebrales dedicados a esa sensación de hambre dejan de estimularse y también es común que el anciano padezca disfagia y no trague bien, en este último caso, se deberá de adaptar la textura del alimento.

PODCAST: Aragón Radio

PROGRAMA: “Escúchate” del martes 21 de noviembre de 2017

NUTRICIÓN: Alimentación en la edad avanzada.

LUIS GARCÍA RIOJA

 

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