Consejos de alimentación en época de altas temperaturas

Durante la época veraniega, los termómetros marcan sus máximas anuales.

Con el calor, llegan  sensaciones de malestar, como los sofocos, agobio, letargia, astenia… En nuestro caso, hay uno que nos preocupa en especial, la inapetencia alimentaria.

El calor elevado, produce en el ser humano la necesidad de contrarrestarlo. Una de las primeras señales es la continua necesidad de beber líquidos fresquitos.

– El primer consejo, no esperar a tener sed para beber agua. La sed es un síntoma de deshidratación, estado al cual no se debe llegar. Beber al menos 2L y medio de agua diarios, 10 vasos.

El agua fría alivia el calor y nos ayuda a controlar nuestro peso, ya que el agua fresquita, en comparación con la que no lo es, hace que quememos calorías. ¿Cómo? Os preguntareis… pues bien, nuestro cuerpo tiene un rango de temperatura corporal idóneo, para realizar todas sus funciones vitales correctamente, de entre 36-37ºC. Él mismo se termorregula para alcanzar esa cifra. Si consumimos agua fría, hay un intercambio de energía calorífica entre nuestro cuerpo y el agua, el agua se calienta y nuestro cuerpo se enfría. Es aquí donde el sistema de termorregulación de nuestro cuerpo actúa, consumiendo calorías para revertir la situación y volver a recuperar la temperatura corporal perdida.

Cuando alguien siente malestar por culpa de las altas temperaturas, evita las técnicas culinarias que precisan de una fuente de calor para cocinar los alimentos y siente inapetencia alimentaria por los platos calientes.

– Ante esta situación, nada mejor que las ensaladas frescas. Podemos hacer miles de variaciones en una ensalada, jugar con los alimentos, preparar aliños saludables… Una comida correcta siempre ha de tener hortalizas y verduras, cereales y carne ó pescado. Es importante adecuar las cantidades en función a nuestros requerimientos y situación actual, tal vez esto sea lo más difícil, y a veces, precise de ayuda de un dietistas-nutricionista.

Unos ejemplos:

Ensalada ilustrada: lechuga, tomate, espárragos, maíz fresco y atún al natural, aliñada con aceite de oliva y un vinagre de vino tinto.

Ensalada de pasta fresca: cebolla, pepino, lechuga cortada en juliana, pasta alimenticia en forma de espirales de colores, queso fresco desnatado y fiambre de pechuga de pollo a taquitos, aliñada con un par de cucharadas de mayonesa de aceite de oliva.

Ensalada de queso y nueces: hojas de espinaca fresca y canónigos, picatostes de pan ó copos de avena, huevo duro troceado, queso fresco desnatado, 2-3 nueces picadas, aliñada con salsa de mostaza y miel.

Mucho cuidado con los refrescos y los zumos, son muchas calorías vacías, proveniente de las grandes cantidades de azúcar de estos productos.

Un helado nunca es un buen postre, es un capricho que podemos tomar de vez en cuando, pero no se debe caer en el consumo diario. Por norma general, contiene gran cantidad de grasa saturada y azucares. Un buen postre es un yogur desnatado, que si introducimos en el congelador, perforando previamente la tapa con un palo ó cuchara, nos puede servir de helado sano casero para sustituir por el vicio que supone un helado convencional. El mejor postre, una pieza de fruta fresca de la nevera, un pincho de frutas variadas ó una macedonia.

En verano, las 5 raciones de frutas y verduras diarias que requiere nuestro cuerpo no pueden faltar. Nos refrescan y nos aportan vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, necesarias para regular nuestro cuerpo, en especial, en época de altas temperaturas en las que se pierden líquidos y electrolitos a causa del sudor y el sol agrede nuestra piel.

PODCAST: Aragón Radio

PROGRAMA: “Escúchate” del martes 20 de junio de 2017

NUTRICIÓN: Alimentación a altas temperaturas.

LUIS GARCÍA RIOJA